El abuso de poder parece haber llegado hasta el cielo, literalmente. La empresa Volkswagen nuevamente está envuelta en un escándalo ambiental, por usar cañones antigranizo en planta armadora en Puebla.

A pesar de que la compañía ha reconocido que solo tiene permiso por parte del gobierno local para detonarlas dos horas al año, sus equipos se activaron cada 10 segundos sobre la zona metropolitana, manipulando las lluvias y terminando con al menos 2 mil hectáreas de cultivos.

Cultivos de mazorca de maíz no se están formando y la milpa se está secando. “Falta de lluvias debido a bombardeos”, es el testimonio de más de 10 mil campesinos que exigen la intervención de las autoridades y defienden sus cosechas ante esta tecnología.

Al respecto, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Sagarpa, prohibió el uso de estos artefactos ante el riesgo de sequías, sin embargo parece que el gobierno no ha sido más que un cómplice de este gigante alemán con el fin de salvaguardar sus lotes de autos.