La extracción y venta ilegal de la arena de las playas de Quintana Roo cada vez es más recurrente y amenaza al medio ambiente todos los día.

Desde hace algunos años, proliferan los ladrones de arena, “recolectores” de playas que la venden de manera irregular generando con ello un enorme impacto para el medio ambiente.

Esta práctica ilegal silenciosa ya tiene consecuencias en el medio ambiente: aumento de la erosión, destrucción de los hábitats, degradación de los fondos marinos, entre otros.

La venta ilegal de arena es más recurrente 

La arena se ha vuelto imprescindible en la actividad industrial, desde la construcción hasta el sector tecnológico, lo que significa que la venta ilegal de arena es cada vez más recurrente.

Se estima que entre enero y mayo del presente año, al menos 120 toneladas de arena de las playas de Quintana Roo fueron extraídas de manera ilegal para ser vendidas a los Estados Unidos.

Y por si no fuera foco, se calcula que entre el 75% y 90% de las playas del mundo se están reduciendo debido al tráfico y explotación de arena.

En el mercado negro se encuentra la venta ilegal de arena 

 La arena de las playas de Cancún es oro molido para los traficantes y recolectores que con estrategias “astutas” saquean los arenales para la venta ilegal de arena.

Según informe de la Organización Internacional Union of Geological Sciences, el tráfico mundial de arena ronda en los 18 mil millones de toneladas, cantidad que supera al petróleo, cuyo consumo se calcula en 3 mil 400 millones de toneladas.

Una tonelada de arena puede llegar a costar entre cinco y diez mil pesos. Además, la mayoría de los acuarios del país venden abiertamente el sedimiento de los mares del caribe “tipo Cancún” por kilo a 200 pesos, o con un descuento en costales de 50 kilos.

Basta con poner en el buscador: “compro arena Cancún” y el resultado será una larga lista de ofertas que jamás ha visto ni la Semarnat ni la Profepa.

Consecuencias ambientales

Las consecuencias para el medio ambiente comienza a ser irreversibles: causarán el aumento de la erosión, la destrucción de los hábitats  de aves migratorias, la degradación de los fondos marinos, el incremento de materiales en suspensión y está generando graves problemas para la anidación de las especies de tortuga verde y caguama, quienes ya se encuentran en peligro de extinción.

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Fin a la extracción

A pesar de que se conocen estas prácticas entre la comunidad y que hay diversas denuncias ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), no existe algún organismo, alguna instancia gubernamental, un canal digital o número que atienda directamente el hurto de los arenales.

Para poner fin a estas prácticas, senadores y diputados de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión aprobaron el dictamen con punto de acuerdo para que el gobierno del Estado, autoridades federales y las administraciones municipales refuercen la vigilancia en las playas de la entidad y las denuncias puedan ser atendidas de manera más eficiente.

Así, las instancias gubernamentales correspondientes tendrán la labor y obligación de investigar e informar al poder legislativo la extracción ilegal de las playas y dunas costeras nacionales.

Aunque esto significa un camino y un reto para las autoridades, la venta ilegal de arena podría dejar de ser una amenaza para el medio ambiente.

¿Crees que las autoridades están preparadas para reparar el error que está acabando con la riqueza natural?

 

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