Cerca de 800 millones de niños en el mundo se encuentran intoxicados con plomo, una neurotoxina que puede ocasionar daños en el cerebro.

En estudio realizado por la Unicef y la ONG Pure Earth asegura que uno de cada tres niños tiene en su sangre niveles de plomo superiores a 5 microgramos por decilitro, un nivel en el que se necesita actuar de forma rápida.

El reciclaje informal y deficiente de baterías de plomo en los automóviles es una de las actividades que más intoxican a los niños, especialmente en países de ingresos bajos y medios, y que son los lugares donde la cantidad de vehículos se ha triplicado en los últimos 20 años.

El uso de tuberías fabricadas con esta neurotoxina, la minería, la pintura, los pigmentos e incluso la gasolina y las soldaduras de plomo en latas de alimentos, en especias, cosméticos, y juguetes son otras fuentes de intoxicación.

Los problemas van desde reducción de la inteligencia, dificultades de comportamiento, problemas de aprendizaje menores; en menores de cinco años, el daño puede ser mucho peor, pues lo niños pueden presentar deterioro neurológico, cognitivo y físico para toda la vida.

Aunque el problema está presente en todo el mundo, los más afectados son los países con menos recursos.

¡Los menores están siendo afectados gravemente!

 

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