La pandemia de coronavirus ha llegado a las cárceles de Turquía y ante los 17 infectados y 3 muertes, el Parlamento aprobó una reforma que permite liberar al 30% de sus reos, es decir, a 90 mil presos para descongestionar los centros penitenciarios y terminar de cumplir sus condenas en arresto domiciliario.

Este acuerdo contempla a reos mayores de 65 años, mujeres con niños pequeños, personas que ya hayan cumplido gran parte de su condena y enfermos graves; dejando fuera a los enjuiciados por delitos sexuales, maltrato a mujeres, asesinato, narcotráfico y terrorismo.

Lo que ha llamado la atención de diferentes organizaciones de derechos humanos, es que no se contempló la posibilidad de que acusados políticos, entre ellos decenas de periodistas, puedan formar parte de las personas que abandonarán las penitenciarías.

Las cárceles turcas son unas de las más saturadas, albergan alrededor de 300 mil personas cuando su capacidad máxima establecida es de 200 mil, además muchos de ellos carecen de lugares para dormir, no cuentan con material de higiene y esto representa un foco de infección muy grande.