El tráfico de especies no lo detuvo ni la pandemia del coronavirus, al contrario, esta actividad estuvo muy activa en América Latina durante el confinamiento.

Desde México hasta Ecuador, miles de especies marinas fueron extraídas de su hábitat o asesinadas, debido a la demanda de China.

“Aunque China ha mostrado señales de que no sigue recibiendo fauna silvestre, en su condición de principal importador de especies amenazadas, podemos ver que esta actividad se ha mantenido durante la pandemia”, comentó Alejandro Olivera, vocero del Centro para la Diversidad Biológica de México a Conexión Capital.

La eterna caza de las tortugas

Las tortugas marinas y sus huevos han sido por años uno de los principales objetivos del ecotráfico, principalmente en América Latina. El confinamiento, lejos de representar un salvavidas para estos animales, ha contribuido a que su tráfico alcance niveles alarmantes.

La reducción de la actividad humana y la poca vigilancia es aprovechado por personas que las cazan o para robarse los huevos.

Tan sólo en el pasado mes de mayo, la Profepa confiscó más de 15 mil huevos de tortugas de agua dulce, de cuatro especies distintas consideradas en peligro de extinción, en el aeropuerto internacional de la Cuidad de México. Eran transportadas en cajas de madera y serían enviadas a China.

De todas las tortugas recuperadas murieron más de una tercera parte, las sobrevivientes fueron enviadas a centros de atención en los estados de Yucatán y Quintana Roo.

Sin embargo, el confinamiento no es lo único que preocupa a las autoridades, sino el recorte presupuestal del 75% en gastos operativos que ha sufrido la Comisión de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), misma que contempla el cuidado de los campamentos para la seguridad de los nidos y destinaba recursos para el pago de combustible de las embarcaciones y vehículos que realizaban rondas de vigilancia.

Sopa de aletas de tiburón

Este es un platillo muy consumido en China, que si bien presentó una reducción en su demanda, entre los meses de abril y mayo se encontraron 26 toneladas de aletas de tiburón en contenedores en Hong Kong provenientes de Ecuador.

Esta cantidad de aletas de tiburón fue valorada es más de 1.1 millones de dólares; todas las aletas eran de más de 31 mil tiburones azotadores y 7 mil 500 tiburones de seda, ambas especies se encuentran en la categoría de riesgo.

Los mayores exportadores de aletas de tiburón son Ecuador y Perú, y todo se destina a mercados asiáticos. En 2019 una investigación concluyó que el organismo que se encargaba de vigilar dichas exportaciones en Perú, en realidad era el que facilitaba el tráfico.

Totoaba, un manjar culinario

A poco más de un mes de la incautación de las aletas de tiburón, Hong Kong reportó un cargamento de 160 kilogramos de vejigas de totoaba, el más grande en su historia; fueron extraídas al menos de 270 totoabas procedentes de Los Ángeles.

La pesca de la totoaba es objeto de veda internacional, su vejiga -que es un saco de gas que le ayuda a flotar- es considerado un manjar en China y es utilizado en sopas y se le han atribuido propiedades medicinales, además se cree que ayuda a la fertilidad y a curar la artritis.

La pesca de la totoaba en el golfo de California está llevando a la extinción a la vaquita marina, pues al compartir aguas con las totoabas estas quedan atrapadas en las redes de los pescadores ilegales.

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