Cada vez más personas buscan en internet información sobre sus síntomas o enfermedades pues se ha vuelto un recurso de investigación de primera necesidad.

Muchas personas han experimentado en alguna vez de su vida las características propias de un cibercondríaco o un hipocondríaco digital.

Hoy en día el diagnóstico está a un solo clic y las personas pueden llegar a magnificar aún más el problema.

¿Qué és?

La hipocondría digital es un concepto nuevo -y no está incluido en los manuales médicos- que sirve para denominar a ciertos patrones de conducta patológicos.

El hipocondríaco digital cree que tiene una o varias dolencias, de manera infundada o basándose en síntomas débiles, tras haber realizado una “profunda” investigación en internet sobre sus síntomas, piensa tener lo peor, incluso puede llegar a pensar que tiene enfermedades terminales, como padecer un cáncer.

Perfil del paciente con hipocondría digital

El perfil habitual de quienes sufren este trastorno suelen ser personas jóvenes de entre 30 y 50 años, sin una clara prevalencia por sexo y con una personalidad obsesiva e hipocondríaca de base.

Realizan consultas compulsivas en la red para autodiagnosticarse, pues se basan fundamentalmente en el miedo a la pérdida de la salud y a la muerte, lo que les provoca que estén todo el día “monitorizando” sus sensaciones.

Ante cualquier anormalidad piensan que padecen alguna enfermedad grave.

Síntomas de la hipocondría digital

Los síntomas que motivan las búsquedas online varían mucho, muchos se caracterizan normalmente por ser inespecíficos como dolores de cabeza, palpitaciones, bultos o cansancio, mientras que los autodiagnósticos suelen corresponder a dolencias graves como cáncer o infartos.

Estas situaciones aumentan la ansiedad y las personas terminan acudiendo con un especialista.

En España, según el II Estudio de Salud y Estilo de vida, elaborado por Aegon, el 70% de los españoles da credibilidad a las búsquedas que realiza en la red, un 23% más que en 2018.

De acuerdo con la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), el 60% de los españoles recurren a internet para buscar información sobre la salud, en ocasiones en páginas y foros no oficiales, sobre todo de temas que tienen que ver con nutrición y enfermedades.

Información veraz

El problema no está en buscar información en internet, el problema se presenta cuando se caracteriza de forma excesiva y ocupa una importante parte de nuestro tiempo.

De acuerdo con las recomendaciones de MedlinePlus en su guía, al servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, se deben seguir estos pasos para no caer en una auto-medicación:

  • Consulta fuentes reconocidas: Verifica quién está detrás del portal, puede ser una organización, una institución, un médico particular, etc. No es lo mismo tomar información de alguien que ha sufrido un ataque cardíaco que un portal hecho por experto de salud. Recuerda que la página web debe proporcionar  información de contacto.
  • Buscar evidencias: El portal debe identificar al autor o autores de la organización. Si no lo dice, desconfía.
  • Comprobar que la información es actual: Revisa la fecha del portal y verifica que se actualice de manera periódica.

En conclusión, toma en cuenta que no es lo mismo que un experto de la salud te dé su punto de vista sobre alguna enfermedad que alguien que publicó en su cuenta lo que le sucedió a la prima de su vecina. La información en la red se puede malinterpretar y atentar contra tu salud.

Si sufres algún malestar, ¡acude al médico!