Un lote ejidal de 50 hectáreas presentaba devastaciones considerables en su pretensión de construcción, situación autorizada por el comisario del ejido: Juan Manuel Herrera, quien, según los demás participantes de la comuna, ha tomado decisiones arbitrariamente para beneficio propio.

Este caso no es ajeno a las operaciones “previsoras” que ha llevado a cabo este personaje, ya que calcula el cambio de uso de suelo conforme a la autorización del Tren Maya, para así poder negociar con fuerza los precios de dichos terrenos.

A todo esto, la PROFEPA ha tomado cartas en el asunto, logrando la suspensión de trabajos, al menos hasta que esta situación sea resulta de manera justa para el medio ambiente.