La ciencia ha advertido que algo extraño le está sucediendo al campo magnético de la Tierra.

Ya que durante los últimos 200 años, el polo norte magnético (hacia donde apunta la brújula) se ha ido debilitando y desplazando.

El campo magnético es generado por medio del hierro fundido en el núcleo del planeta, a dos mil 896 kilómetros debajo de nuestros pies.

Este líquido genera una serie de corrientes eléctricas y éstas a su vez producen el campo magnético.

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Aunque existe evidencia de que este se ha movido anteriormente, lo que preocupa es que cada vez toma mayor velocidad, alcanzando los 48 kilómetros por año.

Y ni los científicos están seguros de las consecuencias exactas de la reversión, pero saben que pueden llegar a ser graves.

Mapeo de movimientos anteriores

Para rastrear los cambios magnéticos más recientes, los científicos recurren a las propiedades magnéticas de los artefactos arqueológicos.

De esta manera trazan un mapa de la historia antigua del campo magnético, y así pueden reconstruir el comportamiento pasado del magnetismo del planeta.

Los investigadores explican que cuando nuestros antepasados ​​calentaron un hogar u horno antiguo este se alineaba con el campo magnético de la Tierra al enfriarse.

Por lo que han incluido algunas mediciones en un edificio de la Edad del Hierro en Jerusalén, que un ejército babilónico incendió en el 586 a. C.

Aunque si algún objeto se calentó y enfrió varias veces, se superpondrán varios patrones magnéticos.

A pesar de estas dificultades, los investigadores han mapeado en gran medida los cambios modernos en el campo magnético debajo de Europa occidental y Oriente Medio.

Efectos en la vida y la Tierra

Estos cambios afectan a una serie de especies de animales que utilizan el campo electromagnético de la Tierra para navegar durante su período migratorio .

Por lo que los geólogos señalan que las extinciones masivas parecen estar relacionadas con los períodos que conducen a una inversión en los polos.

El efecto directo en el ser humano podría ser leve, pero tendría un efecto contrario para la tecnología.

Y es que los satélites artificiales, las telecomunicaciones, entre otras cosas, se podrían ver seriamente afectados sin la protección que otorgan los campos electromagnéticos.

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