A principios del mes de mayo informamos sobre la muerte masiva sin causa aparente de elefantes en Botswana, el país con la mayor población de estos animales. Esta vez las noticias son alarmantes: la muerte masiva de elefantes suma ya más de 350, se han duplicado en un mes.

Los alrededores de los pozos de agua son los lugares en los que más se han encontrado a los ejemplares muertos, el director de conservación de la organización benéfica National Park Rescue, el doctor Niall McCann, considera que esta es una de las peores muertes masivas, después de la sequía y puede considerarse “un desastre de conservación” que “habla de un país que no protege su recurso más valioso”, esto dicho debido a que el ecoturismo representa entre el 10 y 12% del PIB de ese país.

El gobierno de Botswana sigue sin analizar las muestras y, por ende, no se ha podido determinar la muerte de estos animales que abarcan todas las edades y sexos o si podría representar algún riesgo para las personas.

Testigos han dicho que han visto a los elefantes caminar en círculos, lo que podría significar una discapacidad neurológica. Además, muchos de ellos han caído de cara, lo que indicaría que han tenido una muerte rápida, mientras otros han estado deambulando y han tenido una muerte lenta.

El ántrax ha sido descartado al igual que la intoxicación por cianuro, utilizada por lo cazadores furtivos, en primera porque los pájaros carroñeros no han muerto y la segunda es porque los elefantes fallecidos han sido encontrados con sus colmillos.

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