Ejidatarios que viven en la comunidad de Xul Há, están devastando la selva de Bacalar para que puedan ingresar al programa de reforestación que promueve el gobierno federal, “Sembrando Vida”.

Dicho programa federal requiere la limpieza de 2.5 hectáreas por cada uno, lo que representa la devastación de 200 hectáreas en total y tiene como objetivos: hacer florecer el campo, respetar la biodiversidad y preservar la riqueza que emana de los ríos, de la flora y de su fauna.

Los habitantes arrasan con el hábitat de varias especies de aves, mamíferos, reptiles y demás animales que por años han vivido en esos lugares.

De acuerdo con los pobladores, el comisario ejidal presume tener compradas a las autoridades de Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), evitando que prosperen las denuncias ambientales que existen en su contra o haga comentarios al respecto.