Empezando 2018, no sabemos si llorar o seguir llorando. 2017 ha sido el año más violento para nosotros los quintanarroenses.

Los hechos impetuosos ocurridos en las diferentes zonas turísticas y el mal manejo de las leyes laborales, nos hicieron salir a la calle para manifestarnos en contracorriente del gobierno.

Las demandas son básicas y estructuradas: mayor involucramiento del gobierno ante la contienda de la plaza por parte de los cárteles y salarios dignos de acuerdo a la ganancia total que genera nuestro Estado.

Entre dimes y diretes políticos, podemos asomar la esperanza de pronta respuesta a estas problemáticas en 2018.