Kantunilkin.- En la zona maya cada que una persona fallece la familia pasa serios aprietos pues no existe alguna funeraria que atienda el cadáver para su velorio o para su entierro; pero el señor Alfredo Poot aprendió este terrorífico oficio, además de exhumar cadáveres.

En esta temporada de Hanal Pixan o comida de las ánimas, todos se acuerdan de este singular personaje porque es uno de los pocos que tiene el valor de bañar un cadáver, aunque haya fallecido en algún trágico accidente, por muerte natural o por algún acto de brujería.

“Hay gente mala que recurre a la hechicería para hacerle maldad a las personas y cuando mueren soy de los pocos que tienen que sacar sus restos mortales o huesos, los limpio y se colocan en otro nicho donde quedan para la eternidad pero, para ello, utilizo agua bendita y alcohol que me coloco en todo mi cuerpo para que no me dañe el mal viento“, relató.

Dijo que desde hace más de 20 años se dedica a esta labor, a la hora que sea lo van a buscar, incluso en estado de ebriedad, para que pueda bañar un cadáver, vestirlo y dejarlo listo para que la familia lo pueda velar.

Por costumbre en esta ciudad, luego de cuatro años de que falleció alguna persona, se exhuma, se sacan sus restos o huesos. “Para esto se hace un ritual, para pedir permiso al abrir una tumba, mi padre me lo enseñó y ahora presto este servicio para la comunidad porque no todos se atreven a bañar un cadáver o abrir una tumba, no cobro por ello, pero la gente me regala dinero y estoy muy agradecido cuando eso sucede”, relató.