Los estragos del sargazo se reflejan en la disminución de turistas, con una caída de hasta 75% en ocupación hotelera y el impacto ambiental que ocasiona el constante y masivo recale de estas algas.

El daño colateral directo es al Sistema Arrecifal Mesoamericano, infectando y matando a los corales y organismos con el llamado “síndrome blanco”, extendiéndose por los 1,000 km que comprenden a México, Belice, Guatemala y Honduras.

Para combatirlo, se han desperdigado esfuerzos por parte de la Secretaria de Marina pero sin resultados eficientes. Por lo que se combate por separado; el gobierno, la iniciativa privada y los propios lugareños con sus brigadas de limpieza. 

En 2018, se registraron en las costas del Caribe cerca de 500,000 toneladas de sargazo y probablemente a finales del presente, podrían acumularse hasta 800 000 o 1 millón.