Cientos de viajeros están volteando a ver a Tulum, no por sus playas, sino por el veneno de un peculiar sapo, el Bufo alvarius.

Puede encontrarse desde el desierto de Arizona, hasta el de Sonora, en México, muy cerca de Guamúchil, Sinaloa.

La especie secreta un veneno de acción rápida, 5-MeO-DMT, considerado por muchas personas como la sustancia psicoactiva más poderosa del mundo.

Su uso no es reciente, ni una moda, se ha utilizado en Mesoamérica desde tiempos antiguos por sus propiedades intoxicantes.

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De hecho se cree que los curanderos lo utilizaban con fines mágicos, principalmente en la preparación de pociones de amor y otros usos.

Pero ahora es promocionado como una cura milagrosa para los problemas de salud mental, lo que podría significar más riesgos que beneficios.

Una moda peligrosa

Bajo la apariencia de terapias alternativas, se promueve el consumo de sustancias psicoactivas, con el argumento de que no existen riesgos para la salud.

Por lo que su uso se está volviendo popular en el centro turístico de Tulum, donde se ha convertido en una codiciada herramienta de sanación.

El principal atractivo son los carteles con imágenes de celebridades promoviendo la medicina del sapo en el Bufo Alvarius Sanctuary.

Aunque la experiencia puede costar de 125 a tres mil dólares, muchos aceptan el precio, aunque hayan riesgos incluso de muerte por su consumo.

El veneno de este bufónido habitualmente causa sensaciones es muy inmersivas y es común la pérdida de la sensación de identidad.

Aunque también son habituales reacciones de miedo y pánico, y la experiencia puede ser abrumadora y traumática.

¿Sapo en peligro de extinción?

Pero también hay un peligro para la especie, porque la demanda está poniendo en riesgo la conservación de este sapo en el noroeste mexicano.

Debido a esto, grupos expertos recomendaron que el Bufo Alvarius debería considerarse en peligro crítico de extinción.

Esta alerta se suma a que la población de sapos en general ha bajado por el calentamiento global, la expansión de las ciudades, el uso de pesticidas y el uso ritual.

Sin embargo, este animal no está en ninguna lista de especies controladas, ni la bufotenina en la de sustancias sicotrópicas, por lo que la mayoría de los países no la regula.

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