La pandemia de COVID-19 ha dejado millones de contagios y muertes, pero también severos daños a la salud mental, que se manifiestan mediante las fobias.

Y es que el cambio en los hábitos, la distancia social y la incertidumbre provocaron que estas condiciones detonaran en la sociedad.

Como el síndrome de la cabaña, que se caracteriza por el sentimiento de no querer salir a la calle y la agorafobia, que es el miedo a espacios exteriores o multitudes.

A estos se suma la hafefobia, el miedo irracional a ser tocado por alguien o bien el tocar algo.

El constante bombardeo de información hace que algunas personas se obsesionen y paralicen con ideas o situaciones que eran normales antes de la pandemia.

Te puede interesar: CUMPLE MÉXICO 365 DÍAS DE PANDEMIA DE COVID-19

Por ejemplo, el hecho de tomar el carrito del supermercado, chocar el codo con alguien, apretar el botón del ascensor o abrir una puerta.

“Llevamos demasiados meses sometidos a estas medidas, que generan estrés y ansiedad prolongadas, y todavía no vemos el final”, dijo el psicólogo, Enric Valls al respecto.

Alerta entre familias

Como ocurre en casi todos los padecimientos, menores de edad y personas adultas mayores son las personas más afectadas.

En el caso de mayores de edad es común esta fobia, que puede no ser totalmente patológica, pero sí manifestarse de manera aumentada.

Las personas de la tercera edad al tener ciertas limitaciones ya eran objeto de aislamiento, que se pronunció ante el riesgo de contagio y muerte.

“Hay quienes desde marzo no han salido de casa, que han teletrabajado y esta creencia intensa e irracional hace que no salgan y no se relacionen”, mencionó Valls.

¿Qué pasa con la salud mental de las y los niños?

Especialistas indican que el aislamiento y la imposibilidad del contacto físico puede tener consecuencias a largo plazo.

La falta de esta interacción provoca alteraciones en la forma que el cerebro analiza la realidad y el no tocar se vuelve un habito de por vida.

Esto pese a que por el momento cognitivo en el que están, son quienes más necesidad tienen de aproximarse a los objetos que les causan curiosidad.

¿Has experimentado algunas de estas situaciones?

Te puede interesar: GUÍA PARA CONVIVIR CON UN PACIENTE CON COVID-19