La moneda está echada. ¿A reducción de sueldo baja la calidad de los servicios otorgados por parte de los servidores públicos? Pensemos así: Una asesoría del trabajo que desempeñas te la pagan en 100 pesos, pero ahora te la pagarán en 14 pesos, desmotiva lo sabemos, pero ¿afectaría la calidad de la consulta? sabemos que la respuesta prácticamente es sí. Pero ahora pongamos esto en juicio: si ganaras más de 600 mil pesos mensuales y te lo reducen a 100 mil pesos… ¿seguirás con el trabajo de calidad? Considerando que dista de ser una baja cantidad y que además tu jefe gana eso.

Andrés Manuel López Obrador ha declarado que al llegar a su mandato, su sueldo como Presidente de México se verá disminuido de 270 mil pesos a 108 pesos, poniendo como techo presupuestal dicho salario para el resto de los funcionarios públicos, incluyendo a los magistrados, quienes actualmente ganan 652 mil pesos mensuales aproximadamente. Razón por la cual ha explotado la polémica de la relación dinero-calidad. Son tres factores al análisis.

MÉXICO
Todo aquel empleo del servicio público, idealmente está en pro del desarrollo del país. Con ello no está dicho que los sueldos deban de ser ni bajos, ni medios, ni altos, sino que existe, o debiera existir, un orgullo al trabajar para México, y en ello hacer una labor impecable. Anteponiendo esta idea con un sueldo… ¿suenan mal 100 mil pesos al mes para servir al país?

¿ES HORA DE UN CAMBIO?
En realidad la apuesta es alta, por un lado existen los funcionarios que cobran mensualmente un salario alto, sin embargo amparan que su trabajo y estudios sufren el respaldo de ello. En el supuesto que decidieran no continuar con sus labores públicas, quedaría, evidentemente, la vacante para nueva sangre, pero resta analizar a qué nivel de calificación se encuentran para desarrollar la función con calidad. En México siempre se ha dicho y de cajón lo escuchamos entre amigos y lo leemos en propaganda –Talento hay, sólo hace falta apoyarlos-; pensemos que lo que está en la decisión del volado, somos todos.

“SOY MODERADO, NO RADICAL”
Esta frase mencionada por el mismo Obrador en declaratorias que merodean el tema, dice más allá de sus palabras; desafía el estereotipo izquierdista, pero al mismo tiempo lo justifica. Deja tranquilo, pero hay notas de severidad. Habrá cambios, más no imposiciones. No soy lo que creen, pero un poco, sí. Entonces sobresale que habrá rectitud en sus promesas, pero flexibilidad ente su cumplimiento.