El COVID-19 es hoy el foco de atención, pero existe otra amenaza a la salud pública y que se ha gestado durante años, la resistencia bacteriana.

De hecho, es un tema que la comunidad médica y científica ha advertido con anterioridad, sin embargo, poco se ha hecho por disminuir el riesgo.

La OMS indica que esto sucede cuando las bacterias cambian y se vuelven resistentes a los antibióticos que se usan en su tratamiento.

En un artículo de El País, Edith Heard, directora del Laboratorio Europeo de Biología Molecular, detalló que los avances en medicina han permitido prolongar la vida humana.

Sin embargo, todo ese esfuerzo podría verse comprometido en 10 o 20 años, porque la causa de muerte serán infecciones por bacterias resistentes.

“Otra pregunta, por ejemplo, es por qué la resistencia a los antibióticos está creciendo tan rápido. No es solo en los hospitales, puedes ver resistencias a los antibióticos en las bacterias del océano. Queremos entender por qué ocurre”, dijo.

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Datos de la OMS muestran que en la actualidad mueren al menos 700 mil personas cada año debido a enfermedades resistentes a los medicamentos.

¿Cuáles son las acciones que se pueden hacer?

Que el problema siga avanzando depende mucho de las decisiones que se tomen ahora.

Y no sólo en cuestión gubernamental, sino en hacer caso en una simple indicación: no abusar de los antibióticos.

Esto implica que tanto pacientes como profesionales médicos realicen cambios al enfrentar los padecimientos, ya que muchos no son causados por bacterias.

Especialistas señalan que varias de las enfermedades son provocadas por virus, los cuales no se atacan con antibióticos, sino que solo pueden ser tratadas para combatir los síntomas.

Por lo que se ha pedido a la comunidad médica evitar la receta de este tipo de fármacos, y a las y los pacientes, respetar las indicaciones para su administración.

Lo que implica, tomar el medicamento durante el tiempo que se indica, incluso si hay una completa mejoría.

Tampoco compartir estos con otras personas, reutilizarlos en caso de recaída u otra enfermedad y sólo tomarlos bajo vigilancia médica.

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