Un estudio documentó que dos de cada diez personas sanas, sin exposición previa al virus, albergan células T reactivas al SARS-CoV-2, lo que supone que estas células T pueden reaccionar de manera cruzada al nuevo coronavirus debido a una infección anterior con coronavirus relacionados que causan síntomas de resfrío común, es decir, que tienen cierta protección frente al coronavirus.

Investigadores del Instituto de Inmunología de La Jolla en California, en Estados Unidos, extrajeron células sanguíneas de 10 pacientes a intervalos semanales, comenzando poco después de que fueran ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) para el COVID-19 y expusieron estas células a “megapilas” de epítopos conocidos del SARS-CoV-2, una técnica destinada a capturar una gran fracción del total de células T reactivas al virus.

El resultado de todos los pacientes a los 0, 7 y 14 días de su inclusión en el estudio indicó que las células T específicas del SARS-CoV-2 estaban presentes durante el curso de la infección y aumentaron en estos pacientes con el tiempo. Utilizando la misma técnica de estimulación de células T en controles sanos emparejados por edad, los investigadores encontraron células T reactivas al SARS-CoV-2 en 2 de los 10 individuos.

Basándose en sus hallazgos, los investigadores señalan áreas prometedoras para trabajos a futuro, incluyendo la reciente investigación de cómo las células T preexistentes específicas del SARS-CoV-2 en controles sanos se relacionan con la protección contra el COVID-19.