Kantunilkin – La falta de estudios aunado a su alcoholismo fueron factores para que Martiniano Chuc Canche se dedicaran a la nada deseada labor de bañar y vestir cadáver para su velación y su posterior entierro algo que, poco a poco se fue acostumbrado a pesar de que tenía pesadillas.

Cada que alguna persona fallece, inmediatamente, acuden a solicitar los servicios de Chuc Canche quien relata que aprendió a bañar y vestir cadáveres cuando se encontraba alcoholizado “un amigo me vino a buscar diciéndome ayúdame a una chamba y fui pero mi sorpresa fue grande cuando me dijo que el trabajo era bañar un muerto, ni modo ya estaba ahí y empecé a hacerlo”.

Han pasado más de 5 años y ahora, los familiares de algún difunto me buscan en donde yo esté: “a veces medio ebrio voy, pido una batea con agua tibia para bañar al muerto, lo secamos muy bien y luego lo colocamos en su caja para que sea velado por sus familiares pero no solo eso hay que enterrarlo cuando los familiares lo indiquen”.

Agrego que no cobra por sus servicios, “lo que la familia me regale es bueno porque se trata de un muertito además de que para los deudos es mucho gasto, en un principio tuve mucho miedo porque algunos muertos no han cerrado sus ojos y parece que solo te están viendo, esto me traía pesadillas pero ahora ya me acostumbre”.

Finalmente comentó que también se dedica a exhumación de cadáveres ya que, en este municipio, se tiene la creencia de que cada 5 años se sacan los restos mortales de algún difunto y colocarlos en otro nicho “tengo que escarbar donde está la tumba, abrirlo y, con mucho cuidado sacar los restos, los limpio mientras que otra persona eleva sus plegarias para pedir por el descanso eterno del difunto y colocarlo en otro nicho donde permanecerá hasta que se pulverice”.