Las medidas preventivas y de higiene que la ciudadanía ha estado realizando comienzan a dar fruto y con esto, Quintana Roo vislumbra un nuevo panorama.

A pesar de que el semáforo epidemiológico en el estado del 17 al 23 de agosto seguirá en color naranja, los casos de COVID-19 en la última semana han ido a la baja.

El gobernador Carlos Joaquín aseguró que se encuentra satisfecho con los resultados, especialmente de la zona norte, donde se está cerca de pasar a color amarillo y se tiene una ocupación hospitalaria casi en verde.

“No significa por ninguna razón y ninguna forma que hayamos vencido al coronavirus, esto sólo quiere decir que estamos en un punto en el que estamos cumpliendo de la mejor manera y que si podemos mantener estas medidas, de distanciamiento social, de uso adecuado de cubrebocas, de lavado frecuente de manos, de no subirse al transporte cuando esté excedido en su número de ocupante, el no tocarse la cara con las manos sucias, todo esto nos está permitiendo tener un mejor control de la epidemia”, comentó.

Insistió en no dejar de lado las medidas preventivas y seguir trabajando juntos para que la entidad pueda seguir recuperándose.

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