Aunque pareciera que jamás podremos volver a los cines tradicionales de manera normal, gracias a que el coronavirus nos dice que debemos mantener una distancia mínima de 1.5 metros entre cada persona, hay todavía una opción que podemos rescatar de nuestros abuelos -incluso bisabuelos- y que sí podemos hacer sin correr riesgo de infectarnos: los autocinemas.

¿Autokhá?

La historia de los autocinemas en México es realmente interesante y hay muchos que opinan que esta experiencia cinematográfica se puede adaptar a la “nueva normalidad”. ¿Tú qué crees?

Si formas parte de las generaciones que nunca asistió (imos) a un autocinema antiguo, entonces esto te puede interesar. ¡Ponte cómodo!

Los autocinemas nacieron en Estados Unidos en la década de 1920, y fueron inventados y patentados por Richard Hollingshead. De acuerdo con información confidencial, su mamá era una persona físicamente grande y se sentía incomoda en las butacas de los cines tradiciones, así que se las ingenió para que su mami se sientiera más cómoda.

Después de 30 años, en 1950 llegaron a México. ¿Ahora entiendes por qué nuestros tatarabuelos tenían tantos hijos?

El primer autocinema en México fue el Autocinema Lomas, que estaba ubicado en Ejército Nacional 112, enfrente de lo que ahora es el deportivo Mundet.

Siete años después, en 1957, se inauguró el Lindavista; luego el Satélite, en 1959 y finalmente, el Autocine Del Valle, que estaba en Avenida Universidad y Coyoacán, junto a Centro Coyoacán, donde se encontraba el corporativo Bancomer antes de mudarse a la Torre BBVA.

¿Exactamente cómo eran?

Tenían un tope para que el auto se inclinara hacia atrás y poder ver mejor la película.

Si has investigado sobre los actuales autocinemas que hay en internet, podrás observar que solo son un gran terreno plano con una pantalla, y que en ocasiones -en muchas, realmente- dificulta que las personas que están en los asientos de atrás puedan disfrutar de la película.

De acuerdo con Nelly Tobón, investigadora y administradora de la página de Facebook ¡Cácarooo, los cines de la ciudad de México!, “los autocinemas de antes tenían un diseño por rampas, para que los coches no se obstruyeran la vista”.

Incluso estas rampas tenían un especie de topecito en el área de las llantas delanteras que permitía que los coches se pudieran inclinar hacia atrás y se ampliara el rango de visión.

La distancia que había entre cada coche era de 12 metros, al menos en el Autocine Satélite.

¿Cómo  le hacían para que todos escucharan la peli desde sus autos?

Si piensas que es igual que una sala tradicional, pues estás equivocado.

Si tuviste de oportunidad ir al El Autocinema Coyote (o solo lo has visto en foto) este emite el sonido mediante bocinas cercanas a la pantalla, igual, los asistentes pueden sintonizar una estación de radio y a través de ella, el audio de la película llega hasta el automóvil para que no tengan que abrir la ventana.

Pero en el pasado no era así. Y si quieres le puedes preguntar a un adulto mayor. El audio llegaba a través de unos postes-bocinas que estaban colocados en las rampas al lado de los coches.

“Te colocabas en tu lugar de la rampa, dentro del coche, y al lado había un poste donde estaba la bocina”, comentó Nelly Tobón.

Tenía excelente atención al cliente -literal-

Muchas veces, en lugar de ir a comer comidas completas hemos optado por botanear en el cine y con eso es más que suficiente. Bueno pues, los autocinemas del pasado sí tenían dentro de sus instalaciones cafeterías y restaurantes donde te podían preparar hasta un corte sirlone.

“Los autocinemas tenían servicio de comida completa, no solo palomitas y refresco. Aunque mucha gente cuenta que llevaba su propia comida”, recordó Tobón.

“El atractivo era poder platicar de la película, sentir esa privacidad. Uno de los anuncios de estos autocinemas decía ‘Qué mejor que ver una película como si estuviera usted en su hogar’, o sea, su automóvil. Tenían mucho esta visión del automóvil como una extensión de la casa”, relató la investigadora.

Perfecto para tener citas

Sí hoy en día muchas parejitas eligen ir al cine en lugar de ir a comer -por eso de la privacidad- ahora imagínate estar en tu automóvil, y que cayera un aguacero… la película pasaba a segundo plano.

Tobón recordó que el autocinema Lindavista era conocido como “la tumba de las vírgenes”.

Eran muuuuuy baratos 

Hoy en día, ir al cine te sale entre 350 y 400 pesos -incluyendo las palomitas y refrescos- imagínate que antes se podía entrar al autocinema con solo 25 pesos. ¡Noooooo, dame 6!

Pero lo mejor de todo es que toda la familia se podía sumar a la función, Podías hacer autosardina y meter a toda tu familia y llevar personas hasta en la cajuela. “Ya después, en algunos autocinemas restringieron el acceso a las camionetas”, explicó la especialista.

¿Qué pasaban en los autocinemas?

Las películas que pasaban en estos lugares de entretenimiento no eran de estreno y tampoco pasaban películas mexicanas -algo similar a lo que pasa ahora- y aunque en esa época había una producción muy importante de cine mexicano, esas películas solo se estrenaban en las grandes salas de cine, como el cine Alameda.

¿Por quéééééé? La Compañía Operadora de Teatros S.A (COTSA) era quien decidía la distribución de las películas y que a su vez era dueña de las principales salas de cine tradicionales.

¿Por qué cerraron?

El último autocinema abierto fue el Satélite y cerró en la década de los 90.

La llegada de los sistemas de entretenimiento en casa como los VHS y Beta provocó la caída de los autocinemas en México.

Pero… no todo sería un simple recuerdo, en 2011, unos emprendedores mexicanos y liderados por el cineasta Isaac Ezban abrieron el Autocinema Coyote, y que fue uno de los primeros cines en reabrir en la nueva normalidad.

¿Los autocinemas serán la nueva normalidad?

De acuerdo con la investigadora, no. Y existe una simple razón para que esto suceda “tener coche es un privilegio”.

“Yo creo que podrían ser una opción, pero tener automóvil es un privilegio. No todo el mundo tiene acceso a un automóvil. Y hacer esto sí va a permitir que más gente busque esta opción para prevenir contagios”, detalló. “Pero por otro lado va a seguir aumentando la brecha de desigualdad que de por sí ya vivíamos”.

“Porque ir al cine tradicional de por sí ya es costoso. No mucha gente puede ir a esos cines, y si encima le pones el requisito de tener un coche, puede abrir un poco más esa brecha. Pero sí representa una oportunidad para un sector de la población”, finalizó la experta.

¿Crees que sustituirán al cine tradicional en la nueva normalidad?