Dentro del marco de la festividad de los 44 años de Quintana Roo como Estado Libre y Soberano, el liderazgo turístico de la entidad continúa como primer lugar de sol y playa del país. A pesar de que sus ideales fueron traicionados por una clase política que le falló al pueblo al favorecer el enriquecimiento de unos cuantos.

Esto lo asegura Salvador Tamos Bustamente, líder opositor de aquella época y el resto de la sociedad inconforme: testigos de un Quintana Roo marcado por los contrastes de riqueza y pobreza.

El cinturón de la miseria

Casos omisos, saqueos y abusos de los inversionistas extranjeros, sólo ha traído la desigualdad social a la entidad que prevalece entre el norte y el sur, o lo que es lo mismo, entre la lujosa zona hotelera de Cancún y las regiones populares del municipio de Benito Juárez.

En la zona norte hay una fiebre por construir grandes instalaciones turísticas y parece que la selva de cemento no ha arrasado anteriormente árboles milenarios, manglares y otros recursos naturales.

Derrama exitosa

Sin embargo, se debe recordar que de agosto de 2017 a junio de 2018, el estado recibió 15 millones 978 mil 225 visitantes, 4.3% más con respeto al periodo anterior, que Quintana Roo tiene más de mil hoteles y 100 mil 997 habitaciones, la ocupación estatal promedio se mantuvo al 80%, muy superior a la media nacional de 61.1%, de acuerdo con datos de la Secretaría de Turismo.

La desigualdad social, la zona lujosa y la marginada de la entidad, parece traducirse en una derrama económica equivalente a dos mil 721 millones de dólares anuales.