El protocolo de los abucheos

Desde antes de iniciado su mandato, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó que tendría una agenda apretada, donde además de asistir a los eventos protocolarios visitaría diferentes comunidades hasta en fines de semana, como lo ha venido haciendo en estos 100 días de gobierno. Para ponernos en contexto podemos recordar que viajó a lo largo y ancho del país durante los últimos 12 años, como parte de su lucha por llegar a la presidencia.

Durante el último mes, una práctica se ha intensificado en diferentes estados de la República, donde en sus presentaciones públicas los mandatarios de oposición que acompañan al presidente han sido abucheados por los pobladores de las localidades que gobiernan.

Algunos de estos gobernadores afirman que estos abucheos en contra de gobernadores del PAN y PRI son orquestados por grupos simpatizantes de Morena.

Incluso el diario de distribución nacional Reforma, publicó un “manual para eventos”, con el logo de Morena, donde detalla diferentes aspectos como logística, ambientación, etc., y que dice “Insistir a los asistentes convocados que, al anunciar la intervención del Mandatario Estatal de oposición, ES OBLIGATORIO emitir sonidos y gritos de desaprobación (abucheos, silbatina, consignas partidistas, etc.)”.

Resulta una publicación muy arriesgada para una diario con tanta reputación como Reforma, no haber indagado más en el origen de dicho protocolo de abucheos contribuye no sólo a reforzar una noticia falsa, además alimenta las malas prácticas del periodismo.

Sobre el documento, el presidente y dirigentes de Morena rechazaron cualquier coordinación o relación con el protocolo de abucheos.

En redes sociales las publicaciones de los mandatorios abucheados, donde se quejan de ser abucheados han recibido fuertes críticas, los internautas les exigen que “mejor se pongan a hacer su trabajo”, que “se lo ganaron (el abucheo) a pulso por ser pésimos gobernantes”, etc.

Ya suman un total de 18 gobernadores que fueron abucheados en igual número de estados, al presentarse en plazas públicas junto al Presidente. Cuatro pertenecen al PAN, dos al PRD y trece al PRI.

La situación parece resultar tan incómoda que el pasado fin de semana el gobernador panista de Aguascalientes, Martín Orozco, convino con el Presidente no asistir al acto, para evitarse el mal momento.

En sus últimos actos el Presidente hasta ha apelado a la Biblia para motivar a la gente a dejar de lado la práctica de los abucheos, que se ha acentuado en el último mes.

El problema de fondo está lejos de resolverse, porque no hay pruebas claras que apunten a que el partido Morena o el Presidente Andrés Manuel López Obrador estén detrás de la organización del protocolo de abucheos.

Por otro lado, no podemos cuestionar que la población manifieste su disgusto ante sus gobernantes cuando han tenido un mal desempaño.