El precio de la era digital: la privacidad

Las tecnologías digitales nos ofrecen facilidades y entretenimiento a cambio de, aparentemente, nada. Pero estamos pagando un precio invisible, mucho más alto de lo que imaginamos.

Richard Stallman es una eminencia entre la comunidad de programadores, y advierte que la era digital supone una verdadera amenaza a la privacidad, toda nuestra información y datos pueden ser registrados. Stallman piensa que esto implica un retroceso de 10 años en cuanto a la privacidad de las personas.

Se doctoró en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y estudió Física en Harvard. Es creador del primer sistema operativo abierto, ha impulsado el copyleft (permite licenciar obras con derechos de autor, para poder usarlas y modificarlas) y ha trabajado en defender los derechos y privacidad de los usuarios de las tecnologías digitales.

A Stallman le preocupa que el software privativo atenta contra los derechos de las personas. Explica que éste tipo de software son un instrumento de dominación porque “O los usuarios tienen el control del programa, o el programa tiene el control de los usuarios”. En los software privativos, los usuarios no tienen acceso a su código fuente por lo que es el desarrollador del programa quien ejerce poder sobre los usuarios.

A partir de ellos, ha dedicado grandes esfuerzos a desarrollar el primer software libre, como una lucha por la integridad de las personas.

En una entrevista para la revista Retina mencionó que hace más de 35 años se dio cuenta de que no podía utilizar ordenadores libremente, y su única solución fue escribir un sistema operativo alternativo y hacerlo libre.

Fundó la Free Software Foundation, que actualmente tiene miles de programas libras disponibles. Sin embargo, los móviles no han podido ser liberados, pues gran parte de los modelos no permite instalar un sistema libre.

Los móviles permiten conocer la ubicación de su usuario, emiten señales para seguir el movimiento del teléfono cada dos o tres minutos. Esta función comenzó con inocencia, era necesaria para dirigir llamadas y mensajes. Ahora se ha vuelto algo siniestro puesto que también permite seguir al propietario del móvil.

Stallman advierte que uno de los procesadores de los teléfonos es un peligro potencial para la privacidad, pues tiene una puerta trasera universal. Se pueden programar cambios de software a distancia, principalmente utilizados para convertir los móviles en dispositivos de escucha que no pueden ser apagados.

Los aparatos conectados aportan a las empresas privadas información sobre sus usuarios que representan una invasión a la privacidad. Cada vez son más los datos que se recolectan y que permiten a las empresas conocer más sobre su mercado, pero que parten de la creación de historiales y del espionaje, lo cual es “intolerable”, dice Stallman.

“Facebook, Instagram y Whastapp son un monstruo de seguimiento a la gente” y sugiere huir de ellos, pues considera inaceptable permitir a otros conocer información sobre cómo vivimos.

En la era digital parece bastante fácil justificar el registro de todo tipo de datos, incluso se disfraza de seguridad; por ejemplo, es necesario identificarse hasta para transportarse, como hace Uber.

Stallman asegura que el Estado pone muchos sistemas de seguimiento a la gente, por lo que debemos protegernos de esas prácticas tiránicas.