Hoy en día la sociedad carece de valores humanos y empatía, lo que nos hace pensar ¿qué está ocurriendo? Vemos en los titulares de los aclamados noticieros “tiroteo en escuela deja al menos 3 muertos”, “hombre abusa de su perro” o quizás “recién nacido fue abandonado en un basurero”.

¿Acaso la sociedad se está volviendo objeto de lo material? ¿Importa más el dinero que la vida de una persona? Quizás no tenga la respuesta, pero las futuras generaciones serán quiénes carguen con todas nuestras malas decisiones, y es que, a decir verdad, el panorama no es nada prometedor.

La educación y el aprendizaje de los niños es una de las principales preocupaciones de algunos padres y también maestros. Los menores no saben manejar la ira, sus emociones, las situaciones de rabia y violencia que a veces desembocan en agresiones a terceros o en espacios públicos.

Muchas de los actos tomados por lo menores son consecuencias ante la falta de atención en el hogar. Por ejemplo, Juan, un niño de 8 años cuyos padres ausentes se dedican a trabajar todo el día para así, brindarle una “vida digna” al menor. No los ve más que cuando llegan del trabajo, y aun así, no se le presta la debida atención, ya que, siempre habrá otras “prioridades” como preparar la cena o la comida del día siguiente.

La rutina de Juan: casa-escuela-casa. Al llegar al colegio, saca su tablet para así iniciar un episodio más de su juego preferido. Es molestado por los “bravucones” del salón por el simple hecho de ser de baja estatura y “gordito”. Normalmente Juan nunca le cuenta nada a sus padres porque no existe la confianza, pero sobre todo el tiempo para poder hacerlo, así que cuando la mamá de Juan le pide que saque la basura de la cocina, él simplemente explota.

¿La solución? La educación emocional infantil enseña a los niños a controlar y gestionar sus emociones.

Cuando se trabaja en las emociones en clase, los alumnos están más motivados y les ayuda positivamente en el desarrollo intelectual.

El papel del docente en la educación emocional

La psicóloga educativa Clara Aladrén Bueno menciona que “los niños tienen que aprender a pensar antes de actuar, a controlar su agresividad y su ira, a identificar por ejemplo cuando están tristes o contentos… Y todo esto se consigue educándolos emocionalmente desde pequeños. Solamente así serán más felices y sabrán adaptarse a las diferentes situaciones por las que les irá llevando la vida”.

Consejos para trabajar la educación emocional en el aula

Cabe mencionar que la inteligencia emocional de los niños no viene incluida en el nacimiento, se va formando. De acuerdo con la psicopedagoga y pedagoga terapeuta, María José Roldán, desarrollar actividades en el aula ayuda a trabajar la educación emocional:

  • Busca actividades para trabajar la conciencia corporal y comparar con las emociones, por ejemplo, sentir mariposas en el estómago. De esta manera los alumnos toman conciencia de la relación que existe entre el cuerpo y las emociones.
  • Realiza actividades de relajación que permitan al alumno calmarse y eliminar el estrés.
  • Pon en práctica ejercicios dirigidos, por ejemplo, saltar para liberar las emociones y parar para encontrar el equilibrio.
  • Invita a tus alumnos a expresar sus emociones, que reconozcan las suyas y las de los demás. Esta actividad se puede hacer a través de la relación de las emociones con los colores.

Y aunque es un trabajo que se debe ir formando desde casa, los profesores hoy en día tienen una gran responsabilidad, ya que son también principales formadores de los niños, pues estos pasan más de la mitad del día con ello.

Pero esto solo es posible si se toma en cuenta que la intervención del docente es una ayuda insustituible en el proceso de construcción de conocimientos por parte del o la educando, de manera tal que sin la ayuda de este es muy probable que los alumnos y las alumnas no alcancen determinados objetivos educativos.