Al parecer no importa el reforzamiento de seguridad que tenga el Estado, siempre quedarán flacos descubiertos y vulnerables. Hace unas semanas se celebraba la Semana Santa en Quintana Roo, uno de los periodos con mayor derrame económico y por ende con mayor actividad.

Como era de esperarse, la seguridad aumentó en todos sus niveles y en diferentes puntos, sin embargo el saldo blanco fue teñido por la sangre de 8 víctimas.

Resta cuestionarse si en realidad es cuestión de seguridad pública o si nosotros como ciudadanos debemos realizar acciones para evitar estas reprobables acciones.