¿Realmente es posible vivir sin plástico? ¡Ellos tienen la respuesta!

El problema del plástico es bien conocido actualmente, sabemos que nos encontramos en una crisis mundial por la producción desmesurada que estamos haciendo y que los estragos son innumerables.

Los océanos están pagándolo caro, a ellos llegan cada año 12 millones de toneladas de plástico, de las cuales la mayor parte se encuentra en el fondo.

La ONU estima que el plástico ha sido el causante de la muerte de un millón de aves y de 100.000 mamíferos.

No solo los animales ingieren el plástico que desechamos, también nosotros nos estamos afectando. Se han estudiado las heces de las personas de países como Italia, Japón, Reino Unido, etc. Y han encontrado que las partículas de plástico llegan a nuestro intestino, por la cadena alimenticia.

En los últimos 10 años se ha producido más plástico que en toda la historia de la humanidad. Es alarmante y se nos hace tarde para cambiar esta situación. Es cierto que muchos cambios deben implementarse estructuralmente, en procesos industriales y en modos de producción, sin embargo eso no nos exenta de la responsabilidad en lo individual.

Se trata de evitar los productos desechables que sean prescindibles, aquellos cuyo tiempo de uso es muy reducido y que tardarán cientos de años en degradarse. Cada botella de plástico, por ejemplo, tarda cerca de 500 años en hacerlo.

Quizá haga falta conocer casos de personas que se encuentran actuando y que han cambiado sus hábitos de consumo, para saber que es posible hacerlo.

Patricia y Fernando son una pareja que decidió empezar a vivir sin plástico en 2015, se autodenominan “aprendices del minimalismo residual”. Crearon la página de internet Vivir sin plástico, en donde han documentado su experiencia y cómo han reducido su consumo de plástico desde la semana cero.

Actualmente viven prácticamente sin plástico, aunque reconocen que es imposible reducir el 100%, pues incluso los celulares contienen piezas de plástico; aclaran que el problema se concentra en todos los productos desechables, por lo que una de sus principales estrategias es realizar sus compras a granel.

También mencionan que se han encargado de elaborar algunos de los productos que consumen para satisfacer sus necesidades básicas, como la pasta dientes.

Ellos aseguran que la clave es mantenerse conscientes y querer hacer un cambio.

En su página Vivir sin plástico comparten su experiencia e información oportuna para todos aquellos que deseen reducir su consumo de plástico; hay contenido sobre las alternativas que existen, precios, opiniones y experimentos. Visítala en: www.vivirsinplastico.com

Su progreso y el cambio que han vivido no ocurrieron de un día para otro; Patricia y Fernando sostienen que se logra poco a poco y esperan que a ellos se sumen muchos más.

Para el 2030 habremos llegado a un punto en el cual el daño será irreparable; para muchos representa una fecha lejana, pero si consideramos que se trata de casi la misma distancia a la que estamos del 2010, entonces parece que el 2030 se encuentra a la vuelta de la esquina…

¡No podemos perder más tiempo!