Mucho se ha hablado sobre lo importante que es para los niños recibir educación sexual para reducir los índices de embarazo adolescente, violaciones y abortos. Sin embargo, el Pin parental viene a frenar lo poco que se ha logrado en dicha materia.

La educación sexual de los niños podría quedar condicionada a la autorización de los padres de familia por no coincidir con sus convicciones morales, éticas o religiosas.

Pin parental es un freno a la educación y viola los derechos humanos

De acuerdo con Norma Salazar Rivera, titular de la Secretaría Ejecutiva del Sistema de Protección Integral de Niñas y Niños y Adolescentes en Quintana Roo (Sipinna), la aprobación del Pin parental violará los derechos humanos a los que los menores están sujetos.

Asimismo, aseguró que la propuesta del diputado panista, Eduardo Martínez Arcila, que propone a los padres dar su consentimiento para que los menores asistan a clases de educación sexual, es una medida que prohíbe el acceso a la información.

También comentó que esta decisión echará abajo todo lo que se ha ganado y viola el derecho a la información sexual y reproductiva.

Educación sexual, una decisión de convicciones

Al igual que Salazar Rivera, colectivos civiles y organizaciones feministas han mostrado el rechazo a la iniciativa.

Aseguran que el Pin parental vendrá a representar un retroceso en educación y reproductiva, así como incrementará los embarazos no deseados y delitos sexuales contra los menores.

Yunitzilim Rodríguez, integrante de Marea Verde, señala que el Pin parental pone a los menores en una situación de propiedad ante los padres y los deja sin recursos para enfrentarse a situaciones de peligro.

Ante esto, es necesario enfatizar la importancia de que los niños y las niñas conozcan sus derechos, las partes de su cuerpo y que sean capaces de detectar el abuso sexual. Esto no sólo evitará embarazos y violaciones sexuales, sino también los ayudará a salvar su vida.

De ser aprobado, el Pin parental vetará los contenidos, actividades, platicas o talleres de educación sexual por no coincidir con las convicciones de los padres y madres de familia.

Ahora sólo queda plantearnos si lo importante para las bancadas es que los padres se guíen por principios éticos o religiosos, antes de asegurar el bienestar de los menores.

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