Kantunilkín.- Mientras algunos ejidos aprovechan la temporada de lluvias para reforestar zonas dañadas por incendios forestales, existen otras personas que se dedican a cortar ilícitamente árboles para comercializar la madera siendo una forma fácil para ganar dinero, pero provocando un grave daño al medio ambiente.

Varios ejidos han exigido a las autoridades ambientales que acudan al municipio de Lázaro Cárdenas para minimizar este daño, pero no existen ni inspectores, lo cual permite la ilícita tala de árboles como cedro, pich, caracolillo, ciricote, tzalam, entre otras consideradas maderas duras y preciosas, ideales para la elaboración de muebles.

El comisariado ejidal de Kantunilkín, Manuel Jesús Oxte Cauich, dijo que la voracidad de los taladores furtivos provoca que arrasen con árboles verdes que aún tiene muchos años de vida.

“Son los que menos se preocupan en reforestar en esta temporada de lluvias pero son los primeros en detectar árboles para cortar, ya que les deja importantes ganancias económicas pero corresponde a la Profepa sancionarlos para evitar que sigan con esta ilícita actividad”, dijo.