Hay mucho que saber sobre la enfermedad de Parkinson. Es fundamental conocer los síntomas y poner atención a su evolución, ya que un diagnóstico y tratamiento tempranos son clave para hacer más lento su avance, mejorar la vida de los pacientes y el entorno familiar.

No existe ningún examen específico para diagnosticar esta enfermedad. La mayoría de los pacientes primero acuden a un médico general que hará muchos tipos de pruebas y después los canaliza con un neurólogo. Éste será el encargado de diagnosticar la enfermedad según los antecedentes médicos, un análisis de los signos y síntomas, y una exploración física y neurológica.

El tratamiento para los pacientes es personalizado e incluye rehabilitación física. Aunque no hay cura para esta enfermedad, los medicamentos sí mejoran la calidad de vida del paciente y ayudan a que los diferentes signos de este padecimiento puedan ser controlados.

En lo que se refiere a la vida laboral, esta enfermedad es invalidante, esto puede llevar a que una persona se jubile anticipadamente. La media de los afectados se ven obligados a dejar de trabajar al cabo de cinco años después de su diagnóstico.

En 1997 la Organización Mundial de la Salud declaró el 11 de abril como Día Mundial del Parkinson. Mismo día que el aniversario del nacimiento de James Parkinson, el neurólogo británico que en 1817 describió lo que en aquel tiempo llamó “Parálisis Agitante”.

La información y la erradicación de prejuicios pueden cambiar la vida de un enfermo con este padecimiento. Comparte este información para que llegue a más personas. 

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