Saúl, quien decidió mantener su verdadero nombre en el anonimato, es usuario del Hospital General de Cancún y recibió una cuenta de 60 mil pesos por la atención.

Él es parte de los pacientes de Quintana Roo que ahora tienen que pagar por la atención que les brindan en las unidades de segundo nivel.

Y es que a partir de una instrucción, los hospitales del estado tuvieron que emitir notas de pago a todas las personas internadas, incluso aquellas que estuvieran en el padrón del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que asegura la gratuidad en los dos primeros niveles de salud.

Es decir, en los centros de salud, unidades médicas de IMSS Bienestar, Unemes y en hospitales generales, rurales y comunitarios que ofrezcan servicios de primer nivel.

En el caso de Saúl, él era paciente del Hospital General desde hace tres años, cuando acudió por complicaciones relacionadas con su diabetes.

Durante este tiempo, recibió la atención necesaria, sin cobrarle, hasta el momento.

El reto de pagar la atención

“Ni modo que lo deje aquí”, “no tengo dinero”, fueron algunos de los argumentos que escuchó Saúl al estar internado.

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Él, al igual que parte del personal, desconocía el por qué habían comenzado a cobrar la atención.

“Yo veía que anteriormente, quienes tenían seguro popular lo ingresaban como tal y a quienes no tenían nada, no les cobraban, pero ahorita es parejo”, dijo.

Durante su última estadía estuvo ingresado durante casi tres semanas, por las cuales le estaban cobrando casi 60 mil pesos, los cuales no pudo absorber.

Por lo que su familia tuvo que solicitar al hospital un estudio socioeconómico para acceder a un descuento.

De esta manera, el nosocomio accedió a reducir el pago hasta cinco mil pesos.

“Pero a lo mejor yo sí pude juntar el dinero, pero hay gente que de plano no lo tiene. Había un chico al lado de mi que llevaba más de tres meses y su esposa no sabía qué iba a hacer”, dijo.

Para complicar más las cosas, la mayoría de los pacientes se enteran del costo cuando están a punto de egresar.

De continuar con está política, el entrevistado asegura que no podrá seguir recurriendo al Hospital General para su atención, ni a ningún otro sistema de salud.

Milagros sin insumos

Pese a que Saúl menciona que en todo momento recibió buen trato por parte del personal, en varias ocasiones, ellos tuvieron que pedir su ayuda.

El pago de la estancia hospitalaria no fue el único obstáculo, constantemente, no había medicamentos para tratar su lesión diabética.

Por lo que sus familiares tuvieron que desembolsar recursos para costear durante cinco días un antibiótico, con un costo de 400 pesos.

Adicional a este, también compraron insumos de curación y analgésicos, de esta manera calcula que sólo de medicina gastaron alrededor de 20 mil pesos.

“Lo único de primera calidad fue la atención del personal, se la rifan diario y muy fuerte”, aseguró.

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