José María Morelos.- El arte de bordar a mano es una actividad que muy pocas personas realizan, o que muy pocas se interesan por aprender, pues significa una actividad de complejidad y paciencia; tal es el caso de las comunidades mayas que aún lo realizan, unos para ganarse la vida y otros para uso personal.

Josefina Tux Moo, ama de casa y líder de un grupo de tejedoras de la comunidad de Huay-Max, explica que en su caso utiliza la técnica de bordado fino, una tradición que por años de generación en generación se ha practicado en la zona maya, pues sirve para realizar diversas prendas como servilletas, blusas, hipiles e incluso ropas modernas que usan.

Actualmente este grupo de mujeres está conformado de 14 personas, pues varias de ellas desertaron, la complejidad orilló a que busquen otro trabajo.

Ejemplo de ello es el bordado en tela negra, donde al inicio de elaborarla se tiene que pintar con otros colores para que se distinga; también al bordar se dificulta porque los puntos de tejer no se notan y la paciencia juega un papel importante.

Pero, así como unos se desinteresan de igual forma hay quienes sí se interesa; por ejemplo, su hija de nueve años a quien ha visto bordar todos los días y se ha interesado demasiado en aprender, dice que le gustaría ser como su madre para ganar unos pesos y también usar este tipo de ropas.

El bordado que realizan mayormente en esta comunidad la venden a personas que las visitan, entre ellos están las maestras que a diario acuden a dar clases, o en su caso por encargo, pues no tiene mercado fijo que les ayude a vender como pasa en las zonas turísticas.