Con una asamblea integrada por 90 ejidatarios, la comunidad de Pucté en el municipio de Othón P. Blanco se negó a la construcción de la Fosa Clandestina, edificación iniciada por la Fiscalía General del Estado con el fin de almacenar los cuerpos que no sean reclamados durante un lapso de tiempo en el Estado, la mayoría a causa del crimen organizado en los municipios de Benito Juárez y Solidaridad.

Al igual que el aparente aval por parte del ayuntamiento, el predio dónde se pretendía edificar alberga el panteón de la comunidad, propiedad del ejido, por lo que al oponerse los comuneros, la obra ya no podrá continuar a pesar de llevar ya un 50% de avance.