Niños pequeños que tienen perros en sus hogares presentan un mejor bienestar social y emocional que aquellos que no conviven con un perro, según una investigación publicada en la revista Pediatric Research.

Investigadores de la Universidad de Australia Occidental y el Instituto Telethon Kids utilizaron datos de 1,646 hogares con niños de dos a cinco años, de los que solo el 42% (686) tenían un perro.

Encontraron que los niños de hogares con perros tenían un 23% menos de probabilidades de tener dificultades generales con sus emociones e interacciones sociales que los que no tenían.

Al mismo tiempo, los niños de hogares con alguna mascota tenían 30% menos riesgo de adoptar comportamientos antisociales y un 40% menos de probabilidades de tener problemas para interactuar con otros niños.

El estudio también demostró que los que jugaban con el animal tres o más veces por semana tenían un 74% más de probabilidades de adoptar regularmente comportamientos amables y considerados comparado con quienes jugaban con su perro menos de tres veces por semana.

Para examinar el desarrollo social y emocional de los niños y su posible asociación con la propiedad del perro en la familia, los investigadores recabaron datos entre 2015 y 2018 como parte del estudio Play Spaces and Environments for Children’s Physical Activity (PLAYCE).