Niños indígenas del municipio de Aldama viven con la incertidumbre del mañana y con el miedo de salir a las calles. Grupos paramilitares, por conflictos agrarios, se han encargado de acechar a las personas y se han visto obligados a pasar la mayor parte del día en un refugio.

Desde niños hasta adultos han estado recibiendo balazos desde 2017 por una rivalidad que persiste desde los 70.

Grupo paramilitar ha estado atacando a niños indígenas

La rivalidad de Santa Martha, en Chenalhó y las comunidades de Aldama, ya ha cobrado la vida de seis personas y herido a 21, entre ellas niños. Algunos de los menores por miedo dejaron de asistir a la escuela y otros llegaban de vez en cuando. Sin embargo, la educación de los menores sufrió otro golpe con la llegada de la pandemia de COVID-19.

Incluso, la mayoría no se ha sumando al Programa Aprende en Casa, que se imparte a través de la radio y la televisión.

Las madres de familia aseguran que, a pesar de contar con contenido educativo en el idioma tzotzil que la SEP prometió, aún existen deficiencias en el programa y no les permite ayudar a sus hijos en su educación.

Además, no pueden dedicarse a enseñar a sus hijos porque tienen que salir a buscar trabajo. El conflicto armado no les permite trabajar sus tierras.

Te podría interesar: UNO DE CADA TRES NIÑOS ESTÁ INTOXICADO POR PLOMO ¿CÓMO LLEGÓ A ELLOS?

La educación de los niños ha sido golpeada por una disputa de décadas

La vida de los niños indígenas y el derecho a la educación ha pasado a segundo plano. Hoy lo importante para ellos es aprender a esquivar las balas y no salir del lugar más seguro en el que se encuentren.

Desde 2016, fecha en que los conflictos se acrecentaron y la zona ha quedado bajo ataque permanente, las familias se han visto forzadas a desplazarse.

El conflicto surgió a raíz del Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares (Procede) con el que se realizaron nuevos planos de los bienes comunales y en los que se dejó una porción de tierra perteneciente a Aldama dentro de Santa Martha.

Este es un problema que pone en riesgo la educación de los niños y la vida de las personas. Son conflictos poco visibilizados aún dentro del propio estado, en el que no se ha hecho nada para garantizar la seguridad de estas personas y su bienestar.

¡Nadie merece vivir con miedo y los niños no merecen cambiar la escuela por refugios!

Te podría interesar: SÓLO 1 DE CADA 3 NIÑOS HA RETOMADO SU EDUCACIÓN