La pandemia está obligando a más niños a trabajar, lo que significa que cientos de miles de menores dejarán de recibir educación.

La propagación de la pandemia ha obligado a las autoridades a cerrar las aulas y con ello, transmitir clases por radio y TV. Sin embargo, la lectura, la escritura y las tablas han sido sustituidas por largas jornada laborales.

La pandemia también ha provocado que miles de personas pierdan sus empleos a causa de ella, sin importar que muchos padres deben llevar sustento a numerosas familias.

Con las aulas cerradas, la educación de los menores se ve afectada, pues muchos de ellos no cuentan con recursos tecnológicos como una computadora o televisión.

Pandemia obliga a más niños a trabajar

En lugar de ir a la escuela, muchos niños mexicanos han remplazado los horas educativas por horas laborales.

La educación a distancia para muchos padres de familia representa una pérdida de tiempo, por lo que toman la decisión de mandar a trabajar a sus hijos y así, aprender a ganarse el sustento para el hogar.

Antes representaba un trabajo extra después de clases, hoy los menores tienen que levantarse desde muy temprano para lograr que cumplir con las metas laborales.

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Menores no deben trabajar

Pese a que la ley mexicana prohíbe que los menores de 14 años trabajen y los de 16 realicen trabajos peligrosos o insalubres, trabajar no es un opción en tiempos de coronavirus.

“El trabajo infantil se convierte en un mecanismo de supervivencia para muchas familias”, dice Astrid Hollander, directora de educación de UNICEF México.

Los expertos señalan que mientras las escuelas sigan cerradas, será menos probable que los niños regresen a ellas.

Sin embargo, las repercusiones -especialmente para quienes están rezagados- pueden ser menores oportunidades laborales a lo largo de su vida, menos ingresos potenciales y una mayor probabilidad de pobreza y embarazo precoz.

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Educación a distancia no es para todos

Las autoridades educativas mexicanas indicaron que recientemente las inscripciones habían bajado alrededor del 10%, pero los maestros advierten que muchos estudiantes suelen inscribirse por costumbre, aunque no participen.

Con la incertidumbre de no contar con una computadora propia y sin internet, muchos niños se han enfrentado a la díficil decisión de pausar sus estudios o de llevar una educación media-baja.

De los hogares de México, solamente el 44% dispone de una computadora.

Desde una perspectiva regional, las desigualdades son notorias, pues el 76% de la población urbana es usuaria de internet, mientras que en las zonas rurales sólo el 47% tiene acceso a la web. 

El panorama es aún menos favorable cuando los niños más pequeños no pueden ser asesorados o apoyados por los padres de familia, pues la desigualdad socioeconómica no les permite estas oportunidades.

Hoy en día, hay jóvenes que están estudiando desde casa, pero también hay miles que no.

Es muy probable que la tasa de abandono escolar, la cual ronda por debajo del 10%, aumente como consecuencia del poco acceso a las herramientas educativas virtuales. Los hogares mexicanos actualmente se enfrentan a decidir sin los hijos deben estudiar o trabajar.

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