Las relaciones entre el Gobierno de Andrés Manuel y Jeanine Áñez Chávez se han complicado desde que México acogió el pasado noviembre al expresidente Evo Morales.

Tras un comunicado, el pasado martes la policía de Bolivia invitó a las autoridades mexicanas a entregar a exministros de Evo Morales sobre los que se mantienen órdenes de aprehensión a cuatro de los nueve “refugiados” en la residencia oficial de México en Bolivia.

Al no obtener respuesta, el gobierno “de facto” boliviano, tomó la decisión de enviar elementos de seguridad y aparatos electrónicos en la zona de la embajada y residencia oficial mexicana, lo que significa que tales acciones violan la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, en la cual se especifica la protección que el Estado receptor de misiones diplomáticas debe brindar.

Los 90 elementos “no solicitados” de la policía y el ejército boliviano han dado como consecuencia que México recurra a la Corte Internacional de la ONU para evitar que Áñez tome decisiones que vayan en contra de la soberanía nacional.

Al respecto, la autoridad mexicana solicitó al Misterio de Relaciones Exteriores tomar las medidas necesarias para acabar con los actos de intimidación y hostigamiento a diplomáticos mexicanos.

El Subsecretario para América Latina y el Caribe de Cancillería, Maximiliano Reyes Zúñiga, a través de Twitter compartió: