Sharon Hernández del Valle, estudiante de la UAEM, creó una toalla sanitaria 100% biodegradable, producto que podría darle un respiro al planeta.

La universitaria desarrolló el producto con el objetivo de reducir los impactos negativos al medio ambiente, pues está elaborado con materiales ecológicos.

Y es que una toalla femenina convencional tarda cerca de 800 años en degradarse, es decir, en “desaparecer” del planeta.

Mientras que las fibras del Kapok (Ceiba pentandra), materia prima principal usada por Hernández del Valle, se degradan en máximo seis meses.

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Este material tiene propiedades antimicrobianas y antibacterianas, además de ser resistente, ligero y de alta absorción.

Mientras que los tampones y las toallas femeninas comerciales tienen componentes químicos que pueden provocar alergias e infecciones.

Estudiante destacada

El producto que desarrolló Sharon tiene una apariencia similar a los que se encuentran en el mercado pero no tiene fragancia, y, al igual que las toallas sanitarias comerciales, es de un solo uso.

Con este proyecto la estudiante fue acreedora del segundo lugar en Concurso del Universitario Emprendedor 2021, en la categoría Proyectos Verdes del Nivel Superior.

De llegar a popularizarse su invento, podría tener un impacto ambiental importante para el planeta.

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Según datos del Laboratorio Profeco, si una mujer cambia su toalla sanitaria cada cuatro horas, en un mes usaría aproximadamente 30 y en un año 360.

Por lo que si la persona llega a la menopausia a los 50 años y comenzó su ciclo a los 13, significaría que utilizó 13 mil 200 toallas durante su vida.

Jóvenes se suman a iniciativa por el planeta

Sharon no es la única estudiante que ha emprendido proyectos ecológicos, muchas personas jóvenes están buscando hacer otras iniciativas.

Un equipo de jóvenes de la UVM Campus Tlalpan creó un juego mecánico que bombea agua para reutilizarla mientras los niños se divierten.

Water on Action” es un pequeño carrusel que bombea agua de lluvia y residual mientras gira, a fin de usarla en áreas verdes, limpieza o en sanitarios.

Este sistema ha participado en competencias internacionales y permite bombear 100 litros de agua por cada 10 minutos de ejercicio o juego.

A su vez, Jeimmie Espino y Lisset Neri, del IPN, lograron crear un invento que permite convertir el agua sucia en combustible ¿cómo?

Gimfi es un purificador y un electrolizador, que tiene capas de algodón, carbón, arena, tezontle, mármol y grava, que filtra el agua.

Posteriormente, es sometida a un proceso de electrólisis, para obtener hidrógeno, que se emplea como combustible para hornillas, calentadores y estufas.

Definitivamente, en México hay talento ¡y mucho!