Comunidades mayas de Yucatán se encuentran sumamente vulnerables ante la pandemia de coronavirus, puesto que la maquiladora alemana LEONI Wiring Systems, donde muchos de ellos laboran, se niega a permitirles ausentarse, a pesar de que cuatro trabajadores ya han dado positivo a COVID-19.

La fábrica que se dedica a la elaboración de arneses para la industria automotriz, carece de un espacio que les permita a sus trabajadores realizar las medidas de salud necesarias para no infectarse, como la sana distancia, asimismo, los artículos que producen son manipulados por varios trabajadores.

Lo que más preocupa a los empleados es resultar infectados y transmitir el virus a sus familias o comunidades, donde los servicios de salud son precarios, carecen de drenaje, alcantarillado y los recursos como el agua potable son limitados. Además, la plantilla de la empresa está integrada en su mayoría por personas que rebasan los 60 años.

A pesar de que el Consejo de Directores en Alemania acordó reducir la producción de forma controlada en Alemania, en Yucatán todo es muy diferente. Esta medida aún está siendo analizada.

La fundación Agua para Todos, Red Ciudadana de la Península de Yucatán y Fundación Yansa han enviado una carta al presidente de la empresa y a las autoridades competentes, incluso al presidente Andrés Manuel López Obrador, donde se le exige a la empresa detener las operaciones de las dos maquilas con las que cuentan en la región, sin suspender el pago de los salarios y prestaciones a sus trabajadores.

En el documento también se le pide a la empresa realizar pruebas de COVID-19 a todos los trabajadores en sus domicilios, a familiares y miembros de la comunidad, más el tratamiento adecuado a todo aquel que resulte positivo.

Muy al contrario que otras empresas alemanas, como Volkswagen y la BMW, que han optado por detener operaciones en sus plantas y a promover la sana distancia, a LEONI parece importarle muy poco la salud del eslabón más importante en su producción.