Los más de 400 kilómetros de superficie donde se extienden los corales de Quintana Roo, enfrentan una crisis debido al crecimiento masivo de algas que invaden sus arrecifes y los dejan sin oxígeno, ocupando ya el 25% de toda la superficie.

Melina Soto, representante en México de la organización Healthy Reefs for Healthy People, señala que este crecimiento se debe a la excesiva carga de nutrientes en el Caribe mexicano, resultado de contaminantes como las aguas residuales y otras sustancias.

Afirmó que: “cuando las aguas residuales u otros contaminantes alteran la composición natural del agua, los corales entran en conflicto”.