La conferencia Sargazo: un reto multidisciplinario, que se llevó a cabo el pasado lunes, reunió a los expertos Brigitta van Tussenbroek, Marta García, Rosa Elisa Rodríguez, Gabriela Gómez Rodríguez, Jorge Zavala Hidalgo y Raúl Aguirre Gómez, quienes señalaron la importancia de monitorear el sargazo en altamar.

Jorge Zavala Hidalgo, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo que el monitoreo permite aumentar la efectividad de la respuesta, ya que al identificar las manchas de sargazo se puede pronosticar su evolución, dirección y tiempo de llegada, y con ello dirigir los esfuerzos de la mejor manera.

Gabriela Gómez Rodríguez, del Instituto de Geografía, mencionó que en el laboratorio nacional de observación se recibe información satelital, y que las antenas podrían detectar los grandes manchones de sargazo, aunque todavía no se ha trabajado con esas imágenes. También dijo que otra antena podría detectar el comportamiento de las algas, siempre que los elementos sean mayores a 375 metros; dijo que ya están implementando algoritmos para dar un seguimiento cotidiano.

Raúl Aguirre, investigador del laboratorio de análisis geoespacial del Instituto de Geografía, reconoció que no tienen experiencia con este tipo de arribos masivos, pues nunca antes habían tenido esta magnitud. Mencionó que cuentan con la ventaja de poder utilizar imágenes satelitales para hacer un monitoreo y llevar registros.

El registro sobre el volumen de sargazo que llega es muy importante, pues sin este es difícil tener un programa de manejo adecuado, así señaló Rosa Elisa Rodríguez, de la unidad de Sistemas Arrecifales Puerto Morelos.

Ella ha creado una base de datos de las especies que han muerto a causa del sargazo, hasta ahora ha contabilizado 72 individuos. Por lo que señaló que es importante saber qué especies estarían en peligro si el sargazo se recolecta en altamar, dijo que hacen falta más estudios.

La especialista en macroalgas, Marta García, explicó que el sargazo no vive en el fondo y después se desprende, sino que tiene todo un ciclo; al no reproducirse sexualmente, crece más rápido. Rescató la importancia de conocer cómo es su crecimiento y mortalidad, para así establecer modelos de predicción.