El pasado viernes, el gobierno de México presentó una reforma constitucional para impulsar el control estatal del mercado eléctrico, en un intento para revertir la reforma energética de Enrique Peña Nieto del 2013.

El proyecto busca garantizar el 54% de participación en el mercado eléctrico de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Esto representa un aumento del 16% respecto a la participación que tiene actualmente.

Para lograr su cometido, el gobierno federal intentará convencer a todos los partidos políticos.

Las claves de la reforma energética

Comencemos por explicar bien de qué va la nueva reforma energética que está impulsando el presidente Andrés Manuel López Obrador.

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Además de lo antes mencionado, el proyecto del Ejecutivo también busca deshacerse de dos reguladores independientes: la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Comisión Reguladora de Energía.

El argumento principal, es que la reforma aprobada en 2013, solo abrió los mercados de electricidad y petróleo a empresas extranjeras y privadas.

López Obrador dijo que otorgarle a la CFE el 54% del mercado eléctrico mantendría los precios bajos para los consumidores y terminaría con el trato preferencial para las empresas privadas, que según él ha sido excesivo.

Actualmente, la ley da preferencia al envío de energía de menor costo a la red, que a menudo es producida por empresas privadas. AMLO ha pasado gran parte de su mandato tratando de reformar el sector energético a favor de la CFE y Petróleos Mexicanos (Pemex).

Hacerlo ha ayudado a Pemex a descargar el combustible que produce en la CFE, el cual puede usarse para quemar en centrales eléctricas. Pero las reglas más estrictas sobre el contenido de azufre han restringido el mercado de fuel oil, lo que plantea un problema para la endeudada empresa del estado, Pemex.

Explotación de litio

Aunque México aún no produce litio, AMLO dijo que ocho concesiones existentes para extraer el metal permanecerían en manos privadas si las empresas pueden desarrollar la industria.

Por ello, en la nueva reforma energética se plantea proteger este metal blando, el cual no podrá ser explotado por particulares, solo por el estado.

El litio es considerado el petróleo del futuro por su importancia para el desarrollo de pilar de larga autonomía empleadas para los autos eléctricos.

El papel de Manuel Barlett

Ahora bien, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) piensa que darle más poder a la CFE es dárselo también a su director: Manuel Barlett.

Esto porque la Comisión Federal no solo fungirá como suministrador de energía con la nueva reforma, sino también como regulador.

Pero Barlett ha estado inmiscuido en oscuros escenarios de la política, como:

El Asesinato de Manuel Buendía. El crimen intelectual se le atribuye a José Antonio Zorrilla, quien era jefe de la Policía Política en 1989. Pero Manuel Barlett era secretario de gobernación y el periodista Granados Chapa cuestionó su encubrimiento.

Asesinato del Kiki Camarena. Bartlett era ministro del Interior en el gobierno del ex presidente Miguel de la Madrid. Participó en reuniones entre narcotraficantes y funcionarios antes del secuestro de Camarena y después de su asesinato.

Un reportaje de Proceso señala que Bartlett era el último responsable de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y estaba profundamente involucrado con los traficantes.

Y la caída del sistema en 1988. Cuando AMLO propuso a Bartlett Díaz como director de la CFE, muchos criticaron la nominación debido al historial político del funcionario.

Más allá de haber militado por muchos años en el PRI, a Bartlett le recuerdan la famosa “caída del sistema” en 1988. En ese entonces él se desempeñaba como secretario de Gobernación.

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