La pandemia del coronavirus es una de las crisis más complejas de las últimas décadas y su gestión determinará el futuro de millones de personas. La incertidumbre provocada por el COVID-19 no es sólo porque no conocemos con exactitud el comportamiento del virus, también es porque está enfatizando la desigualdad social en todo el mundo.

En México, el 50 por ciento de la población vive en la pobreza o pobreza extrema, por lo cual simplemente es imposible para ellos seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias y eso será un factor determinante en el impacto de la propagación del virus en nuestro país.

Como bien sabemos, los Estados tienen la obligación de proteger y garantizar el derecho a la salud de todas las personas. Sin embargo, también sabemos que en México la profunda desigualdad, la discriminación estructural, la tendencia a recurrir a la represión policial, la censura, un sistema de salud pública con recursos insuficientes, y los precarios derechos de los trabajadores, son muy anteriores al brote de COVID-19.

Por ello, uno de los retos más grandes que esta crisis contiene, será garantizar las derechos humanos de todos los sectores de la población, sin agrandar las desigualdades sociales que de por sí sufrimos.

En este sentido, Amnistía Internacional México (movimiento internacional que lucha por los derechos humanos) fue una de las primeras organizaciones en hacer un enérgico llamado al Estado mexicano, apuntando las acciones esenciales que debe llevar a cabo ante este emergencia sanitaria:

  • Garantizar el acceso al agua, saneamiento y atención médica para todas las personas y en todas las regiones del país.
  • Salvaguardar los derechos laborales de las y los profesionales de la salud, las personas especialistas en salud pública y personal sanitario.
  • No discriminar. México es el quinto país más desigual del mundo. El gobierno debe garantizar que las respuestas al COVID-19 no refuercen discriminación de ningún tipo.
  • Transversalizar la perspectiva de género. En México, diez mujeres son asesinadas cada día. El Estado debe implementar medidas de protección extraordinarias para las mujeres y niñas, ya que las cuarentenas y el distanciamiento social las colocan en mayor riesgo de vivir violencia.
  • Proteger los derechos de todas las personas trabajadoras, en especial el acceso a la seguridad social.

En medio de tanta incertidumbre, los problemas estructurales que sufre nuestra sociedad y que hemos arrastrado durante décadas han salido a flote con la pandemia del coronavirus. Y es que, la crisis de desigualdad que vive México representa una amenaza a la salud pública en sí misma y para reducirla necesitamos empezar a hablar de mecanismos que combatan esta vulnerabilidad, desde acciones indispensables por parte de nuestro gobierno, hasta las sensibilización y participación de la sociedad civil en beneficio de los sectores más vulnerables.

Po su parte, OXFAM México (movimiento global que lucha contra la pobreza y la desigualdad) apunta “¿Qué sucede cuando la situación en la que vives no te permite seguir las recomendaciones para evitar la propagación?”. Y detalla las situación en la que viven miles de mexicanos.

  • Para lavarte las manos, necesitas agua.
  • Para mantenerte en casa, debes contar con un trabajo que te permita no salir, pero sin poner en riesgo tu patrimonio.
  • Para evitar el contacto con otras personas, tendrías que no vivir en hacinamiento

Es un panorama sumamente difícil, lo sabemos. Además de lo mencionado, debemos agregar otras acciones imprescindibles para que el Estado combata la desigualdad en esta emergencia sanitaria:

  • Combatir la discriminación, señalando o estigmatizando a quienes tienen este virus.
  • Tomar medidas preventivas basadas en los derechos humanos, lo que incluye dar información certera, clara y oportuna de lo que está pasando.
  • Restringir algunas libertades, no es inconstitucional, siempre y cuando se garantice que no habrá un uso excesivo de la fuerza.

Ante esta epidemia es alarmante la situación de la población que de por sí es más vulnerable y que vive en la precariedad. Las políticas públicas de nuestros gobiernos son determinantes para el cuidado de estos sectores, sin embargo también es parte del trabajo que hacemos como sociedad día a día (no sólo en momentos de pandemia) para disminuir las brechas sociales, para crecer juntos como país y brindarle oportunidad de desarrollo a todos los sectores de la población por igual.