Como cada noche, cientos de jornaleros – personas que trabajan a cambio de un pago por día de trabajo, especialmente en el campo – son expuestos durante horas en un túnel estrecho que conecta con una estación fronteriza y que les permite llegar a sus trabajos diarios en California, Estados Unidos.

Pese a que los contagios de COVID-19 se encuentran a la orden del día, los jornaleros están dispuestos a seguir con sus labores diarias con tal de conseguir ingresos suficientes para su familia, incluso si eso conlleva el riesgo de infectarse.

A primeras horas de la madrugada, se puede observar a hombres y mujeres con mascarillas de tela y pañuelos, que se enfilan para poder darse paso al subterráneo que conduce desde la ciudad de Mexicali hasta el puerto de entrada de Estados Unidos para trabajar durante el día en el país vecino y dormir por la noche en México.

La gran mayoría de los que realizan este flujo diario de actividades son esenciales tanto para la cosecha de frutas y verduras del Valle Imperial de California, la cual está valorada en 2 millones de dólares, como para miles de familias del país latinoamericano.

Pero la falta de medidas de seguridad y las multitudes nocturnas ponen en alerta roja las medidas impuestas en Mexicali -como el toque de queda- para tratar de detener el contagio en la ciudad.

Aunque hasta el momento no se ha relacionado ninguna infección con el cruce de Calexico West, jornaleros y agentes fronterizos de Estados Unidos están un tanto preocupados (mucho, para ser sinceros) por la falta de distancia social de los mexicanos y la lenta circulación en el puerto de entrada, que los pone en riesgo.

José Salazar, jornalero mexicano desde hace un par de años y quien se ha dedicado a cosechar melón en California, gana entre 500 y 600 dólares a la semana, comenta que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) debería agregar oficiales para reducir el tiempo de espera para ingresar.

“‘La migra’ no tiene la precaución de poner más agentes, y (de) eso resulta que la pandemia crezca”, indicó.

Con olor a sudor y eventualmente a cigarrillos, el túnel está lleno de farmacias que anuncian Viagra, debe atravesar por debajo la valla fronteriza hacia un tramo de escaleras llenas de gente que termina en el acceso a Calexico West.

Además, ocho jornaleros comentaron que deben esperar dos o tres horas cada noche para cruzar y realizar tus labores en los campos agrícolas, por lo que piden que se abra el segundo puerto de entrada en Calexico por la noche para evitar aglomeraciones y protegernos del contagio, exponiendo sus vidas.

Hasta el momento, 84 empleados de la CBP han dado positivos por COVID-19 a pesar de que el gobierno asegura que está tomando todas las medidas necesarias.

En México, las autoridades migratorias no se han pronunciado sobre el tema. Razón por la que cientos de trabajadores del campo en la frontera de Estados Unidos y México temen.

Al respecto, el director ejecutivo de la organización de granjeros y empresarios agrarios, Brea Mohamed del Imperial County Farm Bureau explicó que “hemos seguido solicitando que CBP aumente las horas de su puerto de entrada Calexico East para que nuestros empleados agrícolas puedan utilizar ese cruce fronterizo”.