Parece que la historia del Hospital General de Cancún está, si no cambiando por completo, en una transición de mejora que lo aleja de la rapacidad de sexenios anteriores, caracterizada por fugas de capital a lo “Borge” o Félix González, destinados originalmente a la salud pública.

Si bien, el hospital ubicado en el primer cuadro de la ciudad alberga una capacidad de camas que supera al anterior, pero su falta de personal es más notable que sus instalaciones modernas, ya que para cubrir su aforo se requieren cuatrocientas plazas más y entre otras flaquezas en el sector, los hospitales y sanatorios estatales tienen poco abasto en sus farmacias.