A pesar de que en los últimos días se ha desatado una polémica sobre la muerte del ciudadano afroamericano que murió a manos de un agente de policía en Minneapolis, México cierra los ojos ante el racismo, y la balanza se encuentra pareja, pues muchos afirman que no hace falta mirar hacia Estados Unidos para ver que el racismo nos rodea.

En México es más fácil hablar de política, fútbol y religión que de racismo, aunque la evidencia estadística sobre el aumento de la discriminación por el color de piel y sus efectos en la vida de los mexicanos es abrumadora, en el país latinoamericano apenas se empieza a hablar sobre este gran problema.

De acuerdo con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación más de la mitad de la población dice haber recibido algún insulto por el color de su piel.

César Carillo Trueba, antropólogo autor del libro “El racismo en México, una visión sintética”, afirma que “siempre que hablabas de racismo, en México te decían: ‘No, aquí no hay negros, racismo hay en Estados Unidos’. Es interesante ver cómo lo ocurrido con Floyd está evocando lo que aquí sucede”.

#MéxicoRacista

El actor mexicano Tecnoch Huerta prendió las redes sociales cuándo preguntó que cuándo dejaría de ser tabú hablar del racismo en su país.

Pero todavía se desató aún más la polémica cuando el actor Mauricio Martínez negó que el racismo de México y Estados Unidos fueran comparables, y presentó una comparación entre Benito Juárez y Barack Obama.

De inmediato, cientos de tuiteros reprocharon la publicación de Martínez, ya que afirman que su visión estuviera condicionada precisamente por su color blanco de piel.

Días posteriores a lo sucedió, se empezó a utilizar el hashtag #MéxicoRacista por parte de los tuiteros que quisieron evidenciar que el problema también existe en el país, compartiendo algunas de las situaciones en las que fueron discriminados por su color de piel.

 

¿Qué significa ser blanco?

Trueba explica existe un deseo entre muchos mexicanos de “querer ser más claro, más europeo, más bonito según esa idea de belleza estética implícita”.

Continuó, “es una cosa que ha generado un racismo muy tremendo donde tiene un valor tener la piel clara, tener cierta ascendencia y donde la población negra ha sido directamente eliminada”.

En México, 64.6% de las personas se considera de piel morena, el 54.8% afirma que se les insulta por el color de piel y el 15% cree que sus derechos son violentados por el color de su piel.

De microrracismos a macrorracismo

Frases como “vas a mejorar la raza” (que se hace presente cuando hay un casamiento con alguien de piel más clara) o la pregunta de “¿y cómo salió?” cuando quieren saber sobre un recién nacido.

“Es como si estuvieran esperando a ver si sale el gen de Hernán Cortés con el bebé. A ver si toca la suerte de que tu hijo está ‘güerito’ (de piel blanca) porque entienden que eso es mejorar”, indica Mónica Moreno Figueroa, cofundadora de COPERA.

Aunque se ha generalizado este tipo de frases, estos “microrracismos” son cotidianos en términos de discriminación.

Diversos estudios apuntan a que cuando se publica una oferta de trabajo solicitando “buena presentación” ayuda a tener mejores puestos de trabajo, porque “entre más blanco y facciones más finas, como esa idea de lo bueno, de lo elegante… mejor”, explicó Moreno Figueroa.

También, otra de las críticas que tuvo gran poder en redes sociales fue que la población mestiza tiene muy poca representación en publicidad y medios de comunicación, siendo opacados por mexicanos de piel blanca.

“Tenemos una minoría que impone clichés, estereotipos y valores sobre una mayoría, que la asume debido a una condición económica y social que no le permite acceder a una serie de cosas. Y lo interioriza”, explica Carrillo Trueba.

Y manifiesta que “eso es lo terrible, que el racismo se interioriza y entonces se vuelve una carga que trae la gente (mestiza) que representan la mayoría del país”.

Expertos también identifican otros “macrorracismos” presentes en México y un ejemplo más visible, es el actual proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador, el Tren Maya.

“Es un proyecto de desarrollo a la vieja usanza y con consecuencias ambientales terribles. Vamos en esa línea de lo que se supone que es mejor para la vida y para el país, y para ello forzamos a las comunidades indígenas a que pongan su territorio”, explica.

“Y ese proyecto de ‘mejorarnos’ lo anteponemos a que sean estos pueblos quienes paguen la cuenta, con su tierra, sus recursos y su cultura. Ellos pagarán el error y ahí es donde vemos el privilegio”, añade Saldivar Tanaka, profesora de Antropología de la Universidad de California en Santa Bárbara.

Aunque es muy claro que el estatus económico está relacionado con el racismo. Moreno Figueroa explica que “el racismo es, simplemente, una cuestión de privilegios. Es una cuestión de quién tiene la ventaja cuando hay este tipo de distribución de opciones, de recursos y de oportunidades”.

 

¿Has sido discriminado por tu color de piel?