Nuevamente se hace presente la brutalidad y la superioridad que caracteriza a la autoridad de México. El pasado martes 9 de junio, elementos de la policía balearon a Alexander Martínez, un joven de 16 años en Acatlán de Pérez Figueroa, un pueblo del estado de Oaxaca.

Las autoridades calificaron el hecho como un ataque directo, un agente se encuentra detenido y según lo dicho por el comandante, la agresión se produjo porque el grupo de jóvenes entre los que se encontraba Martínez no se detuvo en un puesto de control.

La familia del joven fallecido compartió un video a través de las redes sociales, en él la madre explica que su hijo y sus amigos habían salido únicamente a comprar refrescos y que los mismos policías le colocaron una pistola en la mano.

El Ayuntamiento del lugar confirmó la noticia, por medio de un mensaje en su cuenta de Facebook, mencionó que su agente no actuó “de mala fe”.

El fiscal de Oaxaca, José Rubén Vasconcelos, comentó a The Associated Press que “hubo un disparo directo sobre nueve jóvenes que venían en motocicleta y como (Martínez) venía al frente de este grupo de personas, ante un disparo frontal, directo, falleció”.

Rubén Vasconcelos además informó que se está investigando una posible alteración de la escena del crimen y reveló que algunos de los miembros de la misma corporación tienen abierta una carpeta de investigación por uso excesivo de la fuerza y eventuales ejecuciones extrajudiciales durante un enfrentamiento originado a mediados de mayo.

¿Algún policía ha llegado a intimidarte?

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