El pasado martes 18 de febrero, senadores del PT y Morena (promulgadores) votaron todos a favor del dictamen para la Guardia Nacional. Mientras que los senadores de los partidos del PAN, Movimiento Ciudadano, PRI y PRD (opositores), salieron de la sala. La razón es simple y razonable, ya que Morena y PT “pretendían” hacer los cambios que solicitaban los opositores hasta el jueves, no obstante, pedían que se firmara tal cual estaba para agilizar el trámite.

Es decir, firma y te juro que para la siguiente vez, ya estarán hechas tus observaciones. Por lo cual los senadores recelosos de sus demandas, decidieron no participar en la sesión, esperando a que dentro de dos días, las páginas no contengan promesas sino cumplimientos.

Por otro lado fueron los gobernadores de diferentes estados quienes plantaron su postura al estar a favor de la Guardia Nacional, irónicamente en su mayoría priístas. Siempre y cuando los Derechos Humanos se vean privilegiados en todo momento.

Pero ¿por qué se dice que existe una simulación ante el proyecto de Guardia Nacional?

Desde el contexto mexicano político – social han surgido figuras no sólo civiles, sino artísticos (Luis Gerardo Méndez, Emmanuel del Real, Cecilia Suarez, etc.) que argumentan que este proyecto está resuelto desde tiempo, y que pretender sesiones para aprobaciones de dictámenes es mera simulación.

Los que hablan de simulación en gremio artístico y civil, suponen lo temido, o esperan lo inminente: que la Guardia Nacional, tenga en su mando el orden militar y no civil, además de dejarlo reformado ante la Constitución Mexicana. Disparando así, el miedo ante una policía militarizada y su rigor por las calles del país.