El vocero del Consejo Maya, Alberto Rodríguez Pisté, ha denunciado que los campesinos, pescadores, apicultores y recolectores de sal del municipio Kinchil, en Yucatán, están siendo afectados por un proyecto del Grupo Porcícola Mexicano, llamado Granja de Kekén.

Denuncian que las autoridades son cómplices de estas granjas, debido a que se han hecho innumerables demandas ante la Semarnat y Profepa sin tener éxito.

Ante esto, Greenpeace México ha presentado “La carne que está consumiendo el planeta”, un informe en el que se revela la existencia de 257 granjas porcícolas en la Península de Yucatán y de las cuales solo 22 cuentan con Manifiesto de Impacto Ambiental.

De estas granjas 43 están en Áreas Naturales Protegidas, 122 en regiones de atención prioritaria para la conservación de la biodiversidad y 20 en sitios de conservación.

Se ha detectado que el agua contaminada que estos sitios derraman sobre el suelo que llegan a dar a los acuíferos, además están matando a la vegetación de la zona, deforestando, dañando el suelo poroso, despiden malos olores y afectan al ecoturismo.

La deforestación de más de 10 mil hectáreas de selva ha afectado a poblaciones de monos araña, jaguares y loros endémicos.

“Es extremadamente preocupante que sabiendo el daño de la industria, la Secretaría de Agricultura sigue interesada en apoyar su crecimiento y su exportación a otros países en detrimento de los recursos naturales de nosotros los mexicanos y la salud de las comunidades mayas”, dijo Viridiana Lázaro, autora del estudio del daño que estas granjas originan.

Lo que más preocupa a Greenpeace México y al Consejo Maya es que Kekén aun contando con 70 mil hembras productivas, dos mataderos con capacidad de sacrificio diario de 5 mil cerdos y 180 mil toneladas de carne de cerdo anuales, planea seguir expandiéndose y con esto habría más deforestación, contaminación del agua, emisiones de gases de efecto invernadero, ruido, entre otros.

Te puede interesar: SANTUARIO DE TORTUGAS PELIGRA POR CONSTRUCCIÓN DE NUEVO HOTEL DE GRUPO POSADAS EN TULUM

Sumado a la contaminación de esta empresa y la destrucción de la selva, también han denunciado el desalojo de los ejidatarios por parte de las granjas del Grupo Porcícola Mexicano.

“Kekén nos está invadiendo los terrenos, ya fui al Ministerio Público, a presidencia municipal, a los comisarios, a asambleas, a Semarnat”, ¿Quién vendió los ejidos?, ¿qué autoridad nos puede respaldar? Queremos respuestas prontas, la miel es demandada mundialmente. Te quitan tu tierra porque te la quitan. Todo lo que digo no es mentira.” dijo Manuel Casanova, un apicultor maya desplazado.

La mayoría de las granjas están en territorios indígenas y las personas todos los días se enfrentan a la contaminación de sus tierras y al miedo de ser desalojados.