Los “Guardianes de los cenotes” se encuentran preocupados por Bal Mil, el proyecto turístico en Yucatán que recibe a cientos de visitantes, ubicado justo en el conocido anillo de los cenotes.

La preocupación de los habitantes de Homún se debe a la gran posibilidad de que una granja porcícola reanude labores y ponga en riesgo a los mantos acuíferos de la región. La granja que es manejada por la empresa Producción Alimentaria Porcícola (PAPO), que ya había comenzado a laborar entre los años 2017 y 2018.

Este espacio se utiliza principalmente para el apareamiento y crianza de cerdos destinados a la cadena Kekén.

Las personas ya conocen los daños que el mal manejo que esta granja puede llegar a ocasionar en su vida diaria, debido al inadecuado manejo de las plantas de tratamiento de agua, que terminan contaminando las corrientes subterráneas. 

La primera vez que la granja se estableció los habitantes la clausuraron simbólicamente, por lo que en repuesta las autoridades estatales les clausuraron cinco de los cenotes más concurridos; además de que recibieron amenazas, policías antimotines y represión.

A dos años, han interpuesto seis amparos, de los cuales solo han ganado uno. En este la jueza Miriam Cámara Patrón dictaminó una orden de suspensión definitiva contra las granjas de PAPO, pero este año la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) asumió el juicio de suspensión, lo que ocasionó que abogados intentaron inhabilitar a la jueza en el caso e impedir que este sea analizado.